1.- Convierte en alguien que la gente quiera escuchar.
Que tu palabra tenga peso, tenga influencia, tenga atractivo, tenga poder.
Los discípulos impresionaban no con su talento, porque cada uno era diferente en su estándar de educación y oficio, si no que impresionaba e impactaba el denuedo con el que hablaban y eran dignos de ser escuchados.

Todos oían a Jesús, aunque no todos lo escuchaban para aprender, pero de que lo oían, lo oían. Creo que ninguno se tapaba los oídos porque sabían que lo que diría era importante; algunos para ser sanados, otros para adquirir conocimiento, y otros para obtener pruebas falsas y poder acusarlo, crucificarlo y matarlo.

2.- Para brillar en el mundo tenemos que ser brillantes.
Creemos que por no ser malcriados somos inteligentes, no solo se trata de NO decir malas palabras.
Las palabras no son malas, el malo es uno, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca. En otros países las malas palabras de acá son buenas allá y viceversa.
¿Como te comportas con tus papás, tus amigos, compañeros, vecinos y desconocidos? El comportamiento define tu cálida de vida ante los demás y ante Dios, que tu comportamiento sea inteligente.

Conoce la palabra, aprende la palabra, habla la palabra y practica la palabra para que nadie tenga en poco tu juventud y te tomen en serio.

1 Timoteo 4:12 RV1960 | Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.


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