El hombre propone y Dios dispone. –Proverbios 16:1

Para que nuestros planes salgan bien y Dios los respalde debemos planificar, debemos proponer para que Dios disponga, mientras no propongas Dios nunca va disponer de tu plan.

Proponer: exponer una idea o plan.
Disponer: Colocar o poner personas o cosas de una manera determinada para conseguir algo.

Si durante nuestra vida no cambiamos, jamás nos daremos cuenta que los planes de Dios si van en proceso. Los que no cambian se pasan la vida pidiendo o reclamando. (Dile No a esa gente y te darás cuenta de lo que hay en su corazón…) Sinónimo de inmadurez: al niño se le dice no y lo sigue haciendo hasta que logra entender bajo amenazas o dura instrucción.

Dile No a esa gente y te darás cuenta de lo que hay en su corazón…

El temor señala el futuro, y para ello se apoya en el poder de la imaginación.
Pensamos que la imaginación se da solo en los niños, pero igualmente se da en el que vive preocupado. El preocupado tiene la imaginación para considerar las cosas que todavía no existen.

«Los preocupados son visionarios sin el optimismo» —Edward Welch

Todo el mundo cree hacer lo mejor, pero Dios juzga las intenciones. Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se harán realidad. –Proverbios 16:2-3

El emprendedor y el preocupado son visionarios, pero la diferencia es que uno tiene optimismo y otro no.

Mientras que un visionario tiene una mirada optimista del futuro basada en su capacidad para ver lo que esta pasando y predecir mejores alternativas. Un preocupado ve el futuro con gran detalle, pero siempre con detalles fatales.

“Como cuando una mama anticipa en su mente la cita médica de su hijo, ella ya está viviendo en un futuro donde su hijo lucha con el cáncer y muere. O como cuando ve a su hijo sacar por primera vez un auto, tiene una visión de metales retorcidos y cuerpos lastimados. Ella ve el futuro, pero lo ve fatal”

Los preocupados son falsos profetas.
Los preocupados siempre están mirando al futuro, un futuro trágico y brutal. El preocupado asume una especie de rol profético y permite que sus ocasionales éxitos en predecir acertadamente ese terrible futuro establezcan su reputación como alguien que entiende lo que los demás ignoran. Cree que sabe lo que depara el futuro y se sorprenderá, quizá incluso se enojará, porque otros no ven lo que él ve. El preocuparse por aquellos que no lo hacen se convierte en su trabajo.

No obstante, cuando el preocupado mira al futuro, siempre está equivocado, al menos en parte de lo que ve.

En el Antiguo Testamento, las personas que hablaban del futuro y predecían juicio eran conocidos como profetas. La única forma en que un profeta podía conservar su credibilidad era ser infalible, que cada predicción fuera correcta en todos sus detalles.

Los preocupados se dan cuenta que la preocupación nunca ha logrado nada ni ha mejorado una situación; parece que la preocupación es más parecida a la astrología que a la profecía.

La preocupación resiste a la razón.
Pensamos que preocuparse significa que nos importa. En realidad, importa cuando no te preocupas y actúas (planificas). Preocuparse no significa que a uno le importe, pensamos que nuestra preocupación va a conseguir algo.

Especialmente, pensamos que nuestra preocupación puede convencer a Dios de lo mucho que nos importa el asunto y hará que responda nuestras súplicas. Pero la preocupación no es efectiva. No consigue nada, o al menos nada bueno. La preocupación no es el medio por el cual Dios quiere que le expresemos nuestra desesperación. La preocupación no es el medio por el cual Dios nos escucha o responde nuestras peticiones. La preocupación no es un atajo hacia el oído de Dios ni la llave para acceder a su atención. Más bien puede ser todo lo contrario.

La preocupación no es un atajo hacia el oído de Dios ni la llave para acceder a su atención.

CONCLUSION:

Todo lo que Dios hace tiene un propósito; ¡hasta creó al malvado para el día del castigo! –Proverbios 16:4

Nuestra preocupación puede hacer que Dios permita que nuestra prueba continúe hasta que nuestro corazón se haya calmado y lo sometamos a su buena voluntad. (porque sus planes son de bien…)

Si sigues pensando si lo lograras o si lo conseguirás entonces eres un preocupado y no un emprendedor. Si sigues pensando que hacer este nuevo año o que lograr, no estas proponiendo nada y de la misma manera nada sucederá.

El plan de Dios es tu salvación más que cualquier sueño material, pero mientras estés en vida en esta tierra planifica, el prometió una vida en abundancia, planifica y deja que el disponga y alégrate por eso y disfrútalo.


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